Pero esto no es tu culpa Gary, Arturo o Jarita... A ustedes les agradecemos por hacernos soñar, pensar y creer que se puede, que no siempre debemos mirar "de abajo pa' arriba", por cambiarnos la mentalidad.
Esto lo escribo porque al igual que tu Gary, yo también lloré... Y lloré por la injusticia, esta vez no del árbitro, sino de la vida, del destino... Y hasta de Dios... Porqué Dios nuevamente ayudaba a ellos en vez de a nosotros...






